Las imposturas del misionero 4: los estafadores.


Estos días ha causado un gran revuelo la publicación por parte del profesor Ricardo Moreno del escrito "No es verdad que no sea verdad", como contesta- ción a un "manifiesto" am- pliamente difundido desde Sevilla que sus firmantes titularon: "No es verdad". Muchos de los contertulios de este blog y otros cercanos han dado buena cuenta del asunto: Pseudópodo, Antes de la cenizas, Waldenland25, Profesor en la Secundaria, etc.

El motivo no era para menos. Ricardo Moreno ha tenido la paciencia de responder párrafo a párrafo las sentencias del "manifiesto", a pesar de que el escrito de referencia ofrece un piélago de incongruencias y de que en ningún momento se digna a precisar alguno de los términos que utiliza en sus afirmaciones. Aunque su lectura tiempo atrás nos provocase una gran irritación, se hacía muy difícil discutirlo, porque no contenía una línea que mostrase verdaderamente lo que los firmantes pretendían argumentar. La mayor parte de las afirmaciones sólo exponían consignas, posturas, banderines de enganche.
La oposición básica que subyacía a todo el pretendido discurso, la de una enseñanza tradicional mera transmisora de conocimientos frente a una enseñanza de ahora, participativa e "investigativa" (sic), se planteaba como una oposición indiscutible y que no hacía falta ni siquiera determinar, porque se entendía palmaria de puro diáfana, un algo en el que la banda estaba completamente de acuerdo, un dogma de la secta. Antes bien, en lugar de ofrecer explicaciones se trataba únicamente de dejar bien clara la postura ideológica, con un apoyo meramente sentimental:
"Los profesores que no hacen lo que nosotros decimos y hacemos no saben enseñar. Y por eso está fracasando un sistema educativo que es bueno y progresista pero que no puede prosperar con ellos, sino acatando lo que manifestamos nosotros".

El grupo que apoya el "manifiesto" (la red IRES) sólo pone en tela de juicio la competencia del profesorado. El resto de los parámetros son intocables: la situación social es un hecho que hay que aceptar, la situación económica es un hecho que hay que aceptar, la política educativa vigente es un hecho que hay que aceptar, la supuesta "modernidad" de los alumnos es un hecho que hay que aceptar, que la sociedad ha cambiado es un hecho que hay que aceptar, que a los alumnos no les interesa lo que los profesores "tradicionales" les enseñan es un hecho que hay que aceptar, que los alumnos no están dispuestos a aceptar los métodos de los susodichos profesores es un hecho que hay que aceptar, que los alumnos tienen un mundo propio que no coincide con el de sus profesores es un hecho que hay que aceptar... En suma, se trata de tener unas tragaderas de cien pares de cojones y no quejarse, porque quejarse es enfrentarse al mundo que hay, y que es incontestable y nos viene dado y como se te ocurra oponerte a él, vas a sufrir, y vas a provocar el sufrimiento de tus alumnos...

Nada de lo que hay debe cambiar, excepto los profesores, que son lo único que tiene que cambiar. Porque el profesor ya no puede ser lo que era, sino lo que tiene que ser ahora, esto es, el garante del mantenimiento del statu quo de los alumnos.
Ricardo Moreno, los colegas blogeros, los comentaristas, se han enzarzado, con toda la buena voluntad del mundo, en la discusión pedagógica, pero no se han dado cuenta de que esto importa muy poco. A los autores del "manifiesto" prácticamente nada. Su objetivo es muy otro: la imposición indiscutible de lo que hay, con el apoyo de los poderes a los que sirven y de los medios de comunicación que les amplifican. O dicho de otro modo: la implantación, aprovechándose de la discusión sobre la enseñanza, de una postura política.
No son más que agentes del poder del partido al que sirven -da igual cuál sea- . La enseñanza para ellos no es más que una excusa, un trampolín. Veamos un pequeño ejemplo que pone de manifiesto la torpeza de estos sujetos a la hora de plantear qué entienden por enseñanza, su falta absoluta de preocupación por el asunto que les parece preocupar. Se trata del comienzo de un programa de la televisión andaluza que lleva por título "El club de las ideas" y que a veces versa sobre educación:


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¿A que parece que el presentador está de cachondeo? ¿A que parece una tremenda tomadura de pelo? Hemos visto a un profesor dando la charla, preguntándose y contestándose a sí mismo, mientras los alumnos asisten formalitos y calladitos sin inmutarse, sin mover ni un músculo. La clase no puede ser más ordinaria. El profesor habla, los estudiantes escuchan. Monotonía de lluvia tras los cristales. Lo único que parece alterar el cuadro es que el profesor se ha subido a una mesa, despatarrado (¡qué moderno!, habrá visto aquello de "¡capitán, mi capitán!"). Los sufridos alumnos asisten impávidos a la mostración en primer plano de las gónadas de su participativo profesor (estaría mucho más presentable, si lo que le gusta es la altura, subido a una tarima). Y el presentador del programa afirma, y reitera, como para convencerse a sí mismo:
"Seguro que estas imágenes del profesor Fulanito dando una estupenda clase de Literatura participativa... Una clase muy participativa, desde luego, la suya" Y continúa: "Estas imágenes le gustarán mucho a nuestro invitado de hoy... Le gustarán porque representan un modelo de educación abierta, participativa... (Lo vuelve a decir, por si no nos habíamos dado cuenta) Sin embargo, no parecen representar la opinión que la mayor parte de la gente tiene de la educación ???????" (claro, porque según el dogma que se va a sostener en el programa, la mayor parte de la gente no desea una educación abierta y participativa, como la que tan magníficamente ofrece el soliloquio del profesor exhibicionista de sus gónadas, sino otra cosa mucho más mala y aviesa).
¡Es de chiste! Lo que viene después no tiene desperdicio, pero el arranque de la cosa ya nos pone sobre aviso de que lo que se va a contar es un timo, una trola. Una estafa.

A lo largo de la entrevista, dividida en tres partes, el catedrático de Didáctica Rafael Porlán (o sea, un señor que enseña a enseñar a otros que se dedicarán a enseñar y así hasta el infinito), alma promotora del "manifiesto", entre otras, se muestra como un auténtico gañán, diciendo cosas que harían sonrojar incluso hasta a cualquier neopedagogo que tuviera dos dedos de frente. Algunos colegas ya han dado buena cuenta de sus majaderías (la de la tabla de multiplicar es para troncharse). Pero insisto. Le da absolutamente lo mismo. Le importa un carajo. No va al programa a explicar racionalmente una tesis, ofreciendo apoyos rigurosos y pruebas objetivas. Lo único que pretende es propagar una postura, convencer a la feligresía. El momento más sublime ocurre cuando, para ejemplificar que el alumno tiene "su mundo", y que si éste no entra en la escuela aquél tampoco, acude a la experiencia de las 3.000 viviendas (¡hostias, las 3.000 viviendas de las pelotas, las de Zemos'98, el observatorio etnológico de los sevillanos!) y afirma que lo que hay que hacer es hablarles de las drogas y eso. Veamos:


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Por supuesto, a los desgraciados hay que hacerles aceptable su miseria. Sus ejemplos acuden siempre al oficio de médico, al cuidado del enfermo.
La enseñanza no es una tarea que trata con lo saludable, sino una terapia, un oficio que se ocupa de lo patológico. Hay que traer los problemas de los alumnos al aula (el meta-enseñador repite en el vídeo lo de los problemas una y mil veces). La clase debe ser pura terapia. Los alumnos no son más que enfermos. El profesor ha de tener vocación para atenderles y para que vivan con dignidad su enfermedad. Tiene que mentalizarse y mentalizarlos. Lo que hay es bueno, ellos y sus profesores son los enfermos. Hay que hacerles ver que no tienen que buscar una solución. Que no hay más mundo que la mierda en la que viven. Que cualquier sueño de otra vida que la enseñanza les pudiera procurar no sería más que vana ilusión.


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Y que hay que seguir votando a los que manden en la Junta. Eso es verdaderamente lo que este señor quiere decir. Lo satisfecho que está de lo que ocurre. Lo ufano que se siente con el apoyo que sus políticos otorgan a la renovación pedagógica. Lo contento que está con su plaza de enseñar a enseñar. Lo agradecido que está a los señores que le hicieron Catedrático. Lo feliz que es, coño. Él, sano, entre tanto enfermo.

Comentarios

Animal de Fondo ha dicho que…
Creo que hay que agradecerte la claridad de tu entrada. La claridad siempre es difícil de conseguir, más aquí, en el tema que nos ocupa.
Claro, la situación de la enseñanza me temo que es la que se pretende que sea desde el poder político. No es que haya unos fallos que todo el mundo quisiera corregir y no se sabe cómo. Más bien, lo que nos parecen fallos son los aciertos de quien diseña el sistema. Y es que para poder vivir alienado en un mundo injusto (perdón por la frivolidad de emplear tan rotundas palabras) sin resistirse es preciso sufrir, no ya un "proceso educativo" sino un verdadero lavado de cerebro.
Habrá que definir una estrategia común, me parece, para oponerse a esto. Si no lo hacemos así, las filas se irán quedando vacías.
Creo que nunca vino tan a cuento la frase de Bretch: "Se rió porque creyó que no le podían acertar. No imaginaba que estaban practicando cómo errarle."
Saludos cordiales.
Desde la caverna de Platón ha dicho que…
Animal de fondo:
estoy completamente de acuerdo contigo. Quizás es hora de dejarse de discusiones pedagógicas y empezar a desenmascarar a los fantasmas. Al fin y al cabo, el cachondeo obsceno al que asistimos ahora en Valencia (y que podría salir a la luz de idéntica manera en cualquier otra Comunidad gobernada por cualquier otro partido) no es más que una indecente muestra del funcionamiento en general del país. Para que el habitante-pagador-de-impuestos (dicen "ciudadano") pueda asistir impávido al espectáculo sin vomitar (chulería de engominados chorizos, coches de lujo, relojes de 20.000 euros) es necesario haberle anestesiado las neuronas. De ello se encarga nuestro progresista "sistema educativo". Y lo logra con creces.
Esto es lo que hay que gritar, a voces. Nuestro sistema educativo no fracasa. En absoluto. Produce los individuos que pretende producir. La fiesta de apertura de curso de la Universidad de Sevilla ha consistido en un macro-botellón de jóvenes borregos borrachuzos en masa, auspiciado todo por el Ayuntamiento de Sevilla. La fiesta ha sido abierta, participativa. Un éxito.
Al margen de esto, juanrramoniano "Animal de fondo", desde aquella conversación sobre Azorín y Cervantes estoy pensando incluir tu blog en el "punto de encuentro" del mío. ¿Me lo permites?
Un abrazo y un saludo muy cordial.
Serenus Zeitbloom ha dicho que…
Muy buena entrada, Antonio.

Lúcidas palabras. Efectivamente solo desde esa posición de bunker político puede entenderse el apoyo a ese cúmulo de majaderías.

Valió la pena la espera, para leer este post ¡olé!

Saludos
Desde la caverna de Platón ha dicho que…
Gracias Serenus. Estos días he estado tremendamente liado. De cualquier manera, aunque no haya podido escribir hasta ahora, sí leí lo que se contaba por los foros, y en muchos andabas tú por allí, zascandileando. ¿No te parece que a muchos profesores jóvenes que participan se les nota un raro resentimiento? ¿Como si se hubiesen pasado su niñez en un internado de jesuitinas sádicas? Un abrazo y buen puente.
Animal de Fondo ha dicho que…
Pues yo también estoy completamente de acuerdo con lo que resumes en el comentario. Hace falta iniciar, no un "regeneracionismo" sino un verdadero "generacionismo", porque da la impresión de que no hemos podido salir todavía de la picaresca. Toda esa situación que citas, a la que ese adjetivo de "chulesca" me parece que le viene muy bien es insoportable, verdaderamente. Así que cuenta conmigo para empezar a dar las voces. Lo que sí está claro es que se quiere que divaguemos entre opciones perversas y lo que hay que hacer es poner en cuestión los fundamentos. Como siempre, les gustaría que estuviéramos en la torre de marfil discutiendo sobre conceptos disciplinarios y dejándolos tranquilos.
En cuando a lo de incluir el blog en tu "punto de encuentro", por supuesto que me encantará. Muchas gracias.
Otro abrazo para ti.
Andrés Hurtado de Micina ha dicho que…
Amigo Antonio,

Excelente su entrada.

Yo siempre he tenido claro que lo que se conoce como "problema educativo" es, en realidad, un problema exclusivamente político que requiere soluciones exclusivamente políticas. Si echamos la vista atrás, podemos observar que todo encaja y, como bien dice Animal de Fondo, lo que parece una sucesión de fracasos no es más que un éxito tras otro en la consecución de objetivos.

Ahora que se habla del Pacto Educativo, debemos tener muy claritas estas cuestiones. Hemos de tener claro, además, que lo que salga -si sale- de ese Pacto entre PP y PSOE no buscará el bien común sino el reparto del pastel. El acuerdo -si lo hubiere- será una maniobra absolutamente gatopardiana de maquillaje. El pacto , como ya he dejado escrito -y siento la autocita-, el auténtico pacto hace mucho tiempo que se firmó, y ahora estamos viendo sus resultados.

Un saludo y le reitero mi felicitaciones por su magnífico texto.
Desde la caverna de Platón ha dicho que…
Muchas gracias, Animal de Fondo. Y a usted también, don Andrés, que ya le he dejado un comentario en su recién estrenada Hipnopedia (que añado a la lista de lugares que frecuento).
Feliz fiesta de la Raza (que al fin y al cabo, lo que queda claro es que no hemos dejado de ser eso, una Raza. ¡Y vaya Raza! ¡Ríete tú de los Watusi!).
pseudopodo ha dicho que…
"Nuestro sistema educativo no fracasa. En absoluto. Produce los individuos que pretende producir."

No sé. Lo he pensado, y últimamente, cada vez lo pienso más a menudo. Pero aún dudo si todo no será fruto de la "ignorancia activa" (que tiene un poder casi invencible). Porque ¿pensáis que esta gente tiene la sutileza estratégica para conducir este proceso con tanto virtuosismo? No me lo acabo de creer. En cualquier caso, enhorabuena por el post, Antonio.
Animal de Fondo ha dicho que…
Como me ha hecho reír, en el mejor sentido de la palabra, el comentario de Pseudopodo, por lo de la sutileza estratégica aplicada a quien la aplica, me permito terciar. Hombre, Pseudopodo, es que todo esto no es fruto de la mente de unos "listos". Lo que yo, al menos, pretendía decir es que esto era un sino, no un azar. Es decir, que se daban un conjunto de circunstancias en las que la estructura inmensa que conforma ese sino propicia todos esos resultados, en definitiva que son los resultados que se desea obtener. Luego, cuando los "sutiles" lo ven, se tiran de los pelos, pero sin apretar, no sea que vayan a perder alguno, porque en el fondo se mueren de gusto. No hay más que ver que lo que proponen es que lo discutamos bien, sin prisa; están dispuestos a darnos cien o doscientos años para que lo discutamos muy bien discutido. Hasta ahí si llegan.
Saludos cordiales.
Desde la caverna de Platón ha dicho que…
Mira Pseudópodo, con un amigo entregado a la Filosofía Política hemos estado pensándolo estos días y hemos llegado a la siguiente conclusión: ni siquiera la mínima decencia maquiavélica necesitan aparentar. Su espectáculo es impúdico. Trincan a la luz del día y con alevosía, con toda la chulería del mundo. No pierden el tiempo en maquillar su desvergüenza. Te la lanzan a la cara porque se han creído intocables. Desde la más altas esferas de la política territorial hasta los más humildes recovecos de las instituciones. No digo que la política de los partidos sea una actividad vil y corrupta. No. Digo más. Digo que incluso ya ni siquiera necesita ocultarlo. No sé si te acordarás de Mariano Rubio, que en paz descanse, firmando de su puño y letra los cheques que le llevaron a la cárcel.
En la enseñanza ha prosperado una clientela de escándalo: sindicalistas, metapedagogos, asociacionistas, comisionados, carguetes, interinos crónicos, desertores de la tiza laureados, arribistas autonómicos, tontitecnólogos... Que éstos y los políticos a los que sirven te pillan la enseñanza como coto de caza y en poco tiempo no crece ni la mala hierba, seguro. Que es "ignorancia activa", sin duda. Es más, yo diría que se trata incluso de "gilipollez dinámica". Pero doblemente satisfactoria: 1) porque ellos medran y disfrutan de lo lindo; 2) porque nadie les va a pedir cuentas, porque su impunidad es total, porque en España puedes utilizar la enseñanza de la manera más demagógica, para los propósitos más necios y repugnantes, y no pasa absolutamente nada.
Que en un sistema más sensato, más lúcido, más honesto, que tratase con más respeto al ciudadano, sobrarían todos, puedes darlo por descontado.
Que se defenderán como aquel concejal, exfontanero, que salía de las listas y exclamó: -¿A quién hay que matar?, vamos, sin lugar a dudas.
Es pura necedad. Pero de una efectividad acojonante. Rentable estupidez técnica.
Sería interesante volver a pensar esta curiosa relación entre la tontería y el éxito social. El "Elogio de la estulticia" versión Siglo XXI.

Un saludo, Pseudópodo.
FreakyBoy ha dicho que…
Hola a todos,

Como muestra de clase participativa por la que aboga el Sr. del video.

Como muestra de preguntas activas y significativas por su ausencia.

Como muestra de la desfachatez política y su entrada en las aulas.

Como muestra de mirar para otro lado ante sus propios actos.

Como muestra, (para el que no lo recuerde), un sólo botón.

http://www.youtube.com/watch?v=uC6cYOUvFkk&feature=related

Por otro lado, y en esta ocasión, me coloco junto a pseudopodo. Mi visión del asunto es mucho más pesimista.

Como apunta pseupodo, yo tampoco creo que tengan ni siquiera un plan. No veo nivel para ello. Si hubiera un plan y unos objetivos que pretendieran conseguir sería más fácil.

El Gran Hermano Politico ha sido sustituido por pura estupidez. Ya no hay cabeza siquiera, sólo inercia y relaciones, y a lo sumo el recuerdo común de un espantajo difuso que simbolizaba el poder.

Espantajo que da de comer a casi todos, tejido con las telas de la costumbre e hilvanado con los hilos del miedo.

Conforme con todos los que por aquí han aparecido...la inercia sólo cambia de dirección con Acción. ¿Ha llegado ya la hora?.

Un saludo
Anónimo ha dicho que…
"La sociedad es la que es" y hay que mamar, dicen los dos barandas. ¿Y estos son los progresistas? ¿No se trataba de hacer la revolución desde las aulas? A menos que la revolución se dé ya por hecha y sólo nos quede disfrutar de sus logros.
En cuanto a la impostada clase de "Literatura", imagino al gordinflón días antes de la farsa pactando con los alumnos el mutismo de su tan participativa clase; seguro que no son de refuerzo de lengua de 2º de ESO, que estarán en manos de algún interino pringao.

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