viernes, 26 de junio de 2009

Gañaneando o de la Formación del Profesorado en la Comunidad de Madrid



Hubo una vez una Ley que insistentemente insistía en la necesidad de establecer estrechos lazos entre la enseñanza media y la docencia universitaria. Por otra parte, la misma Ley, a pesar de su indudable perfección emanada de la voluntad del pueblo, ponía cincuenta mil trabas al mencionado objetivo, se cargaba a los catedráticos (esos monstruos malignos, como bien sabe cualquier sindicalista interinista de pro) y rebajaba a los profesores de Bachillerato a la altura del betún, pero bueno, seamos magnánimos, por lo menos el Espíritu lo tenía... Las últimas Leyes educativas, como todos sabemos, son cosa de Espíritus. Todavía hay algún memo que otro que, a pesar de la que está cayendo, te suelta: "no, si el Espíritu de la LOGSE era bueno, si lo malo ha sido la aplicación". ¡Y se queda tan pancho el tío! En la calle de la Bolsa de Madrid se encuentra el Centro Nacional de Espiritismo, y en el portal justo de enfrente el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Ciencias, en el edificio donde otrora se hallara la Institución de Enseñanza de la Mujer (y léase grandilocuentemente, por favor, con voz afectada y rimbombante: LA MUJER!!!!!!!!!!).
La Ley de Autos había dispuesto, tras manifestaciones y huelgas ya olvidadas, que los profesores de Instituto cobrásemos lo que se nos debía en cómodos plazos de sexenios, tras merecerlo cosechando puntos en diversas actividades formativas, que en su mayor parte consistían en aguantar horrorosos cursillos en los CEPs (estas instituciones suelen conocerse por las siglas, como el CNI, la SS, la OPEP, etc...), pero que también podían adquirirse en cursos universitarios, en programas europeos, en proyectos internos de los Institutos... Hay que señalar que los méritos en la Universidad se lograban siempre pasivamente, esto es, si te daban, no si dabas. El que suscribe ha dirigido cursos de Formación del Profesorado en la UNED durante siete años ya, y en la vida ha recibido ni un mísero puntillo, y cuando fue a reclamarlo le dijeron las sibilas del Ministerio que el acuerdo con la Universidad no contemplaba puntillos para los directores o los ponentes, porque se entendía que éstos no podían ser profesores de Instituto. ¡Por supuesto! ¡Ni de coña! -me dije yo. ¿Cómo un mierda de profesor de Instituto va a dirigir cursos en la Universidad? Si eso es como si un camello quisiera pasar por el ojo de una aguja, como si un elefante se quisiera tirar a una hormiga -pensé yo, menos bíblicamente, no sin reparar en mi situación anormal y paradójica, de elefante hormigófilo.
Pues bien, las cosas así estaban por estos lares de la Taifa de Madrid, cuando de pronto, aprovechando una nueva Ley de las muchas que menudean emanadas de la voluntad del pueblo, los visires pedagogos de nuestra mandamasa deciden que se cargan los CEPs (nótese que si esto lo lee un ampurdanés, esta entendiendo "cargarse las setas", pero no, no va por ahí). Se trataba de concentrar toda nuestra formación en escasos pero excelsos CIFs. Y a mí esto no me preocupó mucho, porque me pareció buena la idea de acabar con la población exdocente que había encontrado el chollo de su vida rascándose las pelotas o el sexo femenino, o sea, el cep, en aquellos lugares de asueto en los que poder dedicarse a la Innovación Pedagógica o a cualquier otro vicio inconfeso. A lo largo de mi vida profesional he encontrado colegas cuyo objetivo máximo era lograr tamaña canonjía. ¡Y claro que si lo lograban lo tenían a gala.! ¡Menuda jubilación anticipada! Incluso llegué a conocer a uno que ya lo pretendía recién aprobada la oposición. Le dieron las extraescolares del Instituto, para que fuera abriendo boca (como la del Metro la abrió).
Pero yo no iba a esto. Perdón por la digresión. Yo iba a que de pronto nos enteramos no sólo que desaparecen los dispersos CEPs por los densos CIFs, sino que los cortesanos pedagogos de la mandamasa han decidido que no admiten ningún tipo de formación al que ellos no le hayan otorgado el beneplácito sui, esto es, que lo hecho en las Universidades, en el CSIC, en los Organismos Internacionales, en la Confederación Intergaláctica o en las aulas del Motor Inmóvil, a ellos se la pela. Que te puedes pasar un año en Heidelberg o en Tubinga y les importa un bledo. Que dictas treinta conferencias entre Harvard y Yale y ellos te dicen que si has ido al curso del CIF de Acacias, al lado del Vicente Calderón. Y que si has visto el partido del Atleti. Y que cómo jugó Forlán.
Queridos contertulios, que un poco más y nos ponen de uniforme formativo una boina calada. Menos mal que para paliarlo, han reconocido la formación en un centro de indudable prestigio, TACHÁN!!!!!!!: el "Instituto de Ciencias del Hombre" ((y léase grandilocuentemente, por favor, con voz afectada y rimbombante: EL HOMBRE!!!!!!!!!!), en el que participan, y agárrense: el "Ministerio de Educación Política Social y Deporte", la "Consejería de Empleo y Mujer de la Comunidad de Madrid", la "Universidad de Alcalá" (a la que no quiso ir Erasmo), el "Servicio de Recolocación de Trabajadores de la Comunidad de Madrid" (¡su puta madre!), "Telesor" , "Formación del Profesorado" de la Comunidad de Madrid, el "Servicio de Recolocación de Trabajadores" de la Junta de Andalucía y el "Servicio Andalucía Orienta" (¡su putísima madre! ¿hacia qué? ¿hacia el Rocío?).
Es para mearse. Da para una tesis doctoral o para un golpe de Taifa.
¡Hay que joderse! ¡Con lo fisna y anglística que es nuestra mandamasa!

viernes, 19 de junio de 2009

La Filosofía en los Reinos de Taifas. Encuesta: ¿Y vosotros cómo lo lleváis?



La Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante ha difundido en su blog un escrito en "Defensa de la Filosofía en la Educación" en el que se reivindica un status mínimamente digno para los estudios filosóficos en su particular Reserva (esto es, en su Comunidad Autónoma Constitucional). En este blog ya hemos manifestado (la Reina y Yo) lo mucho que apreciamos a los profesores de la SFPA, que tienen por allí que lidiar con fenomenales astados.
Lo más interesante del caso es la disparidad en que se encuentra la enseñanza de la Filosofía en nuestro deconstruído país. O sea, que uno mira lo que ocurre en Alicante y exclama: ¡coño, si esto se parece a lo mío como un huevo a una castaña!
Jodidos, lo que se dice jodidos, estamos todos. Pero cada uno a su peculiar manera, cada quisqui en su postura propicia. Digamos que llega el Legislador Máximo, Gloria de los creyentes, y lo que hace es que directamente te pone mirando para la Ceca. En ese preciso instante aterriza el visir de la Taifa, orgullo de los sumisos, y, ni corto ni perezoso, te la endilga sin contemplaciones. Y tú, que te atrevas a gritar, que te vas a enterar de lo que reserva Alá a los infieles.
Desde este humilde blog hago un llamamiento a los profesores de Filosofía que aquí a veces acuden, para que cuenten su peripecia y los pormenores del acto sexual que en sus Reinos filosóficamente se practica. Más que nada, por viciosa curiosidad.
Y para dar ejemplo empiezo yo.

Nos encontramos en la Taifa de Magerit, sometida a una Ley General (¡postrémonos!) que ya hasta me importa un carajo como se llame, y a merced de los cortesanos tonti- pedagogos de una renombrada mandamasa que se dice a sí misma ser "persona honrada y muy trabajadora". Gracias a Alá el Misericordioso no hemos sido condenados con la maldición de que Alá el Poderoso nos confunda, y sólo hablamos una lengua, pero nuestra mandamasa se ha propuesto enmendar los caminos del Señor y, aprovechando antigua Ley General (¡inclinémonos!), convertir a nuestros infantes en analfabetos bilingües y católico-protestantes.
Los filósofos en la Secundaria nos encontramos ahora sometidos al siguiente designio (¡inescrutables son los caminos del que todo lo ve y todo lo oye!). Nota: describiré desde el punto de vista técnico, profesional, que el ideológico hoy me importa otro carajo.

En 2º de Secundaria contamos con una hora por curso del castigo divino de "Educación para la Ciudadanía y su puta madre..." (hablo profesionalmente, ya digo que lo ideológico aquí hoy me trae al fresco). Cualquiera que sepa lo que es dar clase puede apreciar que ya sea de esto de la Ciudadanía o de lo de más allá con más enjundia, una hora semanal de clase no es más que un timo y una mierda, tanto para los profesores como para los alumnos. Las asignaturas de una hora deberían estar prohibidas, y al cortesano que se le ocurrió la feliz idea de idearlas, debería habérsele por lo menos emasculado y después lapidado. De la escasa edad de los tiernos infantes (ahora se llaman "menores") para afrontar tales menesteres y de su incapacidad para entender el contenido abstracto más concreto dan fe todos los sabios y todos los profetas.

En 4º de Secundaria también contamos con otra hora de la Ética que antes se impartía en dos (bueno miento, no del todo, porque antes la Ética era "Ética", y ahora de lo que se trata es de "Ética y Ciudadanía", por supuesto). Si uno se había hecho con todo el esfuerzo del mundo su programita para pasar este rato de dos exiguas horas a la semana ahora ya puede tragárselo, porque ya hemos dicho en qué consiste una asignatura de una hora: una chapuza, una estafa, una tomadura de pelo.

En 1º de Bachillerato ahora, como no podía ser de otra forma, ya no tenemos "Filosofía", sino "Filosofía y Ciudadanía", de tres horas, pero no como antes, sino con media docena de temas infumables sobre la democracia que se han llevado por delante la Estética, la Metafísica, la Psicología. Realmente a mí lo de que sigan forrando de temas a esta asignatura me la trae al fresco. Ya poseía una extensión ilusoria y ahora más. Mejor, más surrealismo. (Puede mejorarse: dos horas como en Alicante, por ejemplo, y que hubiese que impartirla en finlandés, que está de moda).

En 2º de Bachillerato explicamos "Historia de la Filosofía". Sí, "Historia de la Filosofía", tal como suena, sin Ciudadanía ni leches. ¡Loado sea el Dios de los Ejércitos, que no nos permite enloquecer del todo! En tres horas semanales nos zumbábamos a la carrera la Historia entera del Despliegue del Espíritu Absoluto hacia su Autoconciencia, acabando a principios de Mayo y habiendo preparado a la feligresía para vomitar en Selectividad apuntes refritos sobre textos no leídos de cinco autores perentorios escogidos a la buena de Alá por nuestras iluminadas y benditas autoridades (uno de los textos, la "Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres" de Kant, ¡toma ya!). Y nótese que supra digo nos "zumbábamos", porque ahora, de rabiosa actualidad, la Nueva Ley casi recién estrenada nos dicta para el próximo curso zumbarnos doce (12) autores, doce, con sus respectivos textos (12), con las mismas horas (3) pero con la mollera más estropeada, unos y otros, gracias a tanta Ciudadanía.

Completando el pandemonium nos queda la "Psicología" de 2º de bachillerato, cuatro horas, optativa, peleada en mi Instituto agriamente por el Equipo de Orientación en la Fe Pedagógica, actualmente en manos de este mísero esclavo de la voluntad de Alá, que aguanta, para cobrar a fin de mes, cinco asignaturas diferentes y once grupos, ellas y ellos, delirantes.

¡Contad! ¡contad! ¡Abrid vuestras almas! ¡Que es como la Memoria que nos pide el Sumo Sacerdote Inspector pero pudiendo decir tacos! Ad Maiorem Marchesi Gloriam.

miércoles, 10 de junio de 2009

Los estudios de Derecho y Bologna. Y además, lúcido análisis de la enseñanza en España


La Revista on line del Colegio Notarial de Madrid, en su número de Mayo-Junio de 2009, publica este artículo que recojo y pego enterito. Resalto una frase que me parece clave y que, permítaseme la inmodestia, yo también he recalcado en varias ocasiones: "En España, donde no es que el sistema educativo no funcione, sino que propiamente no existe, dado su fragmentación y su inoperancia..."

Bolonia y los estudios de derecho

"El proceso de adaptación de los estudios universitarios al llamado Plan Bolonia ha generado una notable polémica en los últimos meses, aunque seguramente no todo lo reflexiva y razonada que hubiera sido deseable. El Colegio Notarial de Madrid, en la medida de sus fuerzas, ha buscado paliar esta deficiencia a través de la convocatoria de una Jornada sobre el tema en la que participaron destacadísimos especialistas, celebrada el pasado 29 de abril, y de la que se informará extensamente en el próximo número de esta revista.
Una vez celebrada, no es posible escapar a la convicción de que el verdadero problema no descansa tanto en Bolonia, como en el lamentable estado de la educación en España; tanto la universitaria, como la primaria y la secundaria. Y sería bueno que nuestros responsables políticos tuvieran verdadera conciencia de ello, porque no hay asunto de mayor trascendencia en una sociedad que la manera en que ésta se ocupa de la educación de sus jóvenes.
No es sólo un problema económico, con ser crucial. Los efectos devastadores que la crisis económica mundial está generando en nuestro país han puesto de manifiesto la debilidad del modelo de crecimiento, basado en la producción de bienes y servicios de escaso valor añadido. Es obvio que cualquier alternativa pasa por la formación del capital humano necesario para liderar y sostener el cambio. Pero tan importante como el económico es el aspecto social y político de la cuestión. La educación pública de calidad es el principal “ascensor social” de un país. Por ello, una educación pública devaluada, cuyas titulaciones carecen del menor prestigio en el mercado y que por ello deben ser completadas con costosos master en centros privados o universidades extranjeras, atenta a la base misma del orden constitucional, que nos define como un Estado social y democrático de Derecho. Lo verdaderamente paradójico es que una deficiente gestión política ha terminado por garantizar una aparente igualdad formal (cada español con su título) que amenaza consagrar una funesta desigualdad económica (pero sólo los ricos lo complementan adecuadamente).

"El verdadero problema no descansa tanto en Bolonia, como en el lamentable estado de la educación en España; tanto la universitaria, como la primaria y la secundaria"

Esta es sin duda la clave del asunto. La legislación estatal de los últimos años y sus descoordinados desarrollos autonómicos no parecían tener otro objetivo que rebajar el nivel de exigencia en primaria y secundaria como principal instrumento para reducir nuestro elevado nivel de fracaso escolar. No ha sido precisamente un éxito. Los últimos datos publicados informan que en España hay un 31% de abandono escolar temprano, lo que representa el triple de lo de lo previsto en los objetivos de Lisboa para el año 2010 y con tendencia a aumentar. Por otra parte, el último informe Pisa coloca a los alumnos españoles en el puesto 31 en Ciencias, 32 en Matemáticas y 35 en lectura, donde empeoramos por tercera oleada consecutiva.
La tendencia inflacionista alcanza, como no podía ser de otra manera, a toda la Universidad española, pero especialmente a los estudios de Derecho. Nuestro modelo educativo se ha fundado durante décadas en un ofrecimiento masivo por los poderes públicos de plazas universitarias a través de algunas facultades, como las de Derecho, destinadas a generar un número de licenciados muy superior al demandado por la sociedad. El desarrollo del Estado Autonómico y la atribución a las Comunidades Autónomas de competencias en enseñanza superior no parece sino haber agravado el problema. Las facultades de Derecho han surgido como hongos, asumido irreflexivamente por nuestras oligarquías regionales el objetivo –tan poco universitario, por cierto- de que no quede una ciudad mediana sin su facultad de Derecho. Hoy los estudios de Derecho pueden cursarse en nada menos que aproximadamente setenta centros de educación superior.
Frente a este empeño en la cantidad, la preocupación por la calidad parece haber sido absolutamente marginal. En numerosos casos el nivel de exigencia es muy pobre, lógica consecuencia también de una secundaria incapaz ni de formar ni de filtrar. Dedicar tiempo a la enseñanza se hace cada vez más duro e ingrato para el profesorado competente, que delega la tarea a la mínima oportunidad. Los caudales públicos se aplican a conseguir que las tasas sean muy bajas, en vez de dotar un amplio sistema de becas para quien realmente lo merece y necesita. Los alumnos perezosos pueden permitirse el lujo de repetir asignaturas año tras año, sin exigencias adicionales, todo a cargo del contribuyente. La tasa de fracaso universitario y el insuficiente rendimiento académico suponen un coste anual de aproximadamente el 0,75 % del PIB. Sin embargo, no parece haber siquiera conciencia entre los repetidores de estar malgastando recursos públicos, y recordarlo parece ser políticamente incorrecto.
Las universidades privadas tampoco han contribuido sustancialmente al objetivo de la calidad. Salvo en unos pocos honrosos casos se han configurado como meros negocios dispuestos a facilitar unos títulos cada vez más devaluados. Por otro lado, también se desaprovechan las expectativas de decrecimiento demográfico. Ante la escasez de alumnos, sigue siendo tabú la propuesta de cierre de centros, y en vez de ello parece haberse desatado una cierta competición por atraer al alumnado escaso a través de sugerencias de facilidad, más que de prestigio.
A todo ello hay que añadir la endémica endogamia en el profesorado universitario español, favorecida por un incorrecto sistema de financiación y por una interpretación muy particular del llamado principio de la autonomía universitaria, que en lo que acaba es en el menosprecio del mérito como factor principal para la promoción. El espíritu crítico propio de los estudios superiores se marchita así en una densa maleza de intereses particulares.
Es en este caldo de cultivo en el que desembarca Bolonia. Cualquier partidario de la reforma que pretenda alabarla únicamente sobre el papel recuerda necesariamente a esos filósofos de los que se reía Spinoza, que creen hacer una obra divina y alcanzar la cumbre de la sabiduría cuando han aprendido a alabar una naturaleza humana que no existe, por lo que están condenados a no idear jamás una política que pueda llevarse a la práctica. En los países anglosajones el sistema funciona, con mayor y menor eficacia, porque todo el sistema educativo está orientado a que funcione. Tiene sin duda sus deficiencias, pero cumple sus objetivos. En aquellos países, como Alemania, en los que el sistema está orientado de manera diferente, y también funciona, el Plan Bolonia no va a ser aplicado. En la Universidad alemana los exámenes de Estado cumplen adecuadamente su finalidad y el cambio no se justifica.
En España, donde no es que el sistema educativo no funcione, sino que propiamente no existe, dado su fragmentación y su inoperancia, algunos consideran Bolonia una oportunidad para iniciar la reforma necesaria. Puede que en parte tengan razón, pero lo que no cabe ninguna duda es que, o se inicia un serio camino de reconstrucción íntegra sistema educativo en España o Bolonia servirá, en el mejor de los casos, para parchear algunas deficiencias y en el peor, nos tememos, para agravar aún más los males de la Universidad española".

lunes, 8 de junio de 2009

Nuevos estudios



Habida cuenta de la propuesta del "Grado de Igualdad" (experto en inspección de lo igualitario) por parte de la Universidad Juan Carlos I, muchas otras señeras y monárquicas Universidades se han lanzado a ofrecer nuevos estudios, entre los que destacamos los que se indican a continuación:


La Universidad “Enrique IV el Impotente” ofrecerá próximamente en sus pantallas (cursos virtuales tutorizados por profesores cibernéticos) los siguientes estudios: Grado de “Convivir es vivir” (experto en convivencia); Grado de “Cooperar es convivir” (experto cooperante) Grado de “Vivir es compartir” (experto solidario) y Grado de “Alianza de las civilizaciones, aldea global y chascarrillos de mi pueblo” (experto en Presidencia del Gobierno).


La Universidad “Pipino el Breve”, para no quedarse atrás, propone Masters en servocroata (de a 12.000 € por su carácter multilingüe y pluricultural) sobre “Forzamiento de Cohen y Ciudadanía”, “Basaltos y Ciudadanía” e “Implantes de válvulas aórticas y Ciudadanía”.


Por su parte, la Universidad “Bermudo II el Gotoso”, insistiendo en su de todos reconocido interés por la formación pedagógica del profesorado propone los siguientes cursos de verano:

1) “El profesor: ese carca hijodeputa”;

2) ”El profesor: su ignorancia y su desinterés”;

3) “El profesor y su incapacidad para aprender a aprender a enseñar”;

4) “El profesor y su rechazo enfermizo a las nuevas tecnologías”;

5) “Nuevas tecnologías: cámaras de vigilancia y detectores de armas”;

6) “El profesor: psicopatologías y terapías”.

(Todos a cargo de los profesores del Departamento de Innovación Pedagógica de la Universidad “García Sánchez II el Temblón” de Sevilla).


Por último, el Ministerio de Igualdad, junto con el de Sanidad, junto con el de Educación, junto con el de Cultura, junto con el de Tolerancia, junto con el de Fraternidad, junto con el de Ciudadanía, ofrecen seminarios multiministeriales:

1) “Igualdad de sexos: técnicas quirúrgicas”;

2) “Igualdad de géneros: técnicas quirúrgicas”;

3) “Igualdad para la lactancia: técnicas quirúrgicas”;

4) “Igualdad de registros vocales: técnicas quirúrgicas”;

5) “Igualdad ante el divorcio, técnicas quirúrgicas”;

6) “Cómo salir a abortar del Instituto, si tienes cita a las 12 y, como eres menor, no te abren la puerta de la valla electrificada sin un permiso paterno, pero no se lo has dicho a tu padre que te echa de casa, y además no tienes por qué hacerlo pues te protege la Ley, pero no tienes el papel que te pide el Jefe de Estudios, que le obliga la Inspección, y el/la Conserje que no te abre porque se le cae el pelo y le joden las vacaciones, y tú no puedes saltar la valla porque de la descarga puedes perder el niño, y entonces para qué vas a ir a abortar, y lo mismo sí lo consigues, pero después hay que correr más que los perros del profesor de guardia de valla, y tú en Gimnasia lo único que haces es esconderte para fumarte unos petas, y ya son las 12 y pierdes la vez, y lo mismo cuando te vuelva a dar número la Seguridad Social el niño tiene ya pelos en los cojones y entonces cómo le vas a abortar si ya se te revuelve y escupe de lao”.


miércoles, 3 de junio de 2009

Inger Enkvist



No me resisto a ofrecer el enlace con el ensayo de Inger Enkvist que lleva por título: "La influencia de la nueva pedagogía en la educación: el ejemplo de Suecia". Un contra- manifiesto agudo, inteli- gente y demoledor. Bien argumentado y sin con- cesiones. No hace falta firmarlo. Se defiende por sí solo. Para apoyar una iniciativa que bien se podría llamar: "¡No nos mareéis más, bellacos!".