jueves, 30 de julio de 2009

Grandes momentos del socialismo obrero, tolerante, solidario, que apuesta por la igualdad de género, por la democracia, el diálogo y la ciudadanía 1

El jefe de prensa del ministro socialista obrero de Trabajo (???????), sr. Fran i Trenchs, le espeta a un periodista, que hace una pregunta que no le gusta, la siguiente prenda: "Voy a pedir quién eres para evitar que vengas a este Ministerio en la medida de lo posible".
Queridos contertulios, lo peor de este jefe de prensa no es su falta de talante solidario, democrático, preocupado por la igualdad de género, como podía pensar cualquier detractor de nuestro glorioso socialismo obrero, sino la poca consideración con la gramática española que exhibe, imperdonable en un cargo de designación personal, en un hombre de confianza de un ministro de un partido que tanto ha velado por la educación de todos los españoles.
¿Qué carajo es "voy a pedir quién eres"?
Abogamos porque a los cargos de designación personal de los ministerios, aunque sigan siendo nombrados por el careto, se les exija superar, en la medida de lo posible, el examen de conocimientos generales de 6º de la E.S.O.


miércoles, 29 de julio de 2009

Sublimes momentos 6





Serenus, para que veas que te hago caso...

mucho caso.



Das schöne Berlin!!!

martes, 21 de julio de 2009

Un texto de Deleuze-Guattari



"Por este motivo sienten los filósofos escasa afición por las discusiones. Todos los filósofos huyen cuando escuchan la frase: vamos a discutir un poco. Las discusiones están muy bien para las mesas redondas, pero el filósofo echa sus dados cifrados sobre otro tipo de mesa. De las discusiones, lo mínimo que se puede decir es que no sirven para adelantar en la tarea puesto que los interlocutores nunca hablan de lo mismo. Que uno sostenga una opinión, y piense más bien esto que aquello, ¿de qué le sirve a la filosofía, mientras no se expongan los problemas que están en juego? Y cuando se expongan, ya no se trata de discutir, sino de crear conceptos indiscutibles para el problema que uno se ha planteado. La comunicación siempre llega demasiado pronto o demasiado tarde, y la conversación siempre está de más cuando se trata de crear. A veces se imagina uno la filosofía como una discusión perpetua, como una "racionalidad comunicativa", o como una "conversación democrática universal". Nada más lejos de la realidad y, cuando un filósofo critica a otro, es a partir de unos problemas y sobre un plano que no eran los del otro, y que hacen que se fundan los conceptos antiguos del mismo modo que se puede fundir un cañón para fabricar armas nuevas. Nunca se está en el mismo plano. Criticar no significa más que constatar que un concepto se desvanece, pierde sus componentes o adquiere otros nuevos que los transforman cuando se lo sumerge en un ambiente nuevo. Pero quienes critican sin crear, quienes se limitan a defender lo que se ha desvanecido sin saber devolverle las fuerzas para que resucite, constituyen la auténtica plaga de la filosofía. Es el resentimiento lo que anima a todos esos discutidores, a esos comunicadores. Sólo hablan de sí mismos haciendo que se enfrenten unas realidades huecas. La filosofía aborrece las discusiones. Siempre tiene otra cosa que hacer. Los debates le resultan insoportables, y no porque se sienta excesivamente segura de sí misma: al contrario, sus incertidumbres son las que la conducen a otros derroteros más solitarios. No obstante, ¿no convertía Sócrates la filosofía en una discusión libre entre amigos? ¿No representa acaso la cumbre de la sociabilidad griega en tanto que conversación de los hombres libres? De hecho, Sócrates nunca dejó de hacer que cualquier discusión se volviera imposible, tanto bajo la forma breve de un agon de las preguntas y de las respuestas como bajo la forma extensa de una rivalidad de los discursos. Hizo del amigo el amigo exclusivo del concepto, y del concepto el implacable monólogo que elimina sucesivamente a todos sus rivales" (Deleuze, Guattari, ¿Qué es filosofía?).

miércoles, 15 de julio de 2009

Don Francisco Laporta dejando algunas cosas muy claritas



He topado con este breve pero sagaz artículo de don Francisco Laporta en Eikasia. Revista de Filosofía. ¡Va por usted, doña Marisa!

viernes, 10 de julio de 2009

¡Estamos que no ganamos para sustos!




Los profesores de la Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante recogen en su blog la última hazaña de su Consejería: la substitución de la asignatura de Psicología por una supuesta "ciencia" que llaman "Psicopedagogía" y cuyos contenidos nos ofrecen allí muy detalladitos. Esto para primero de Bachillerato. Les he escrito el siguiente comentario:

"Perdonad que me inmiscuya en este hilo de aportaciones, que os afecta a los profesores de la Comunidad valenciana de manera tan grave, pero acudo al viejo principio de que “cuando las barbas de tu vecino veas pelar…” Además pienso que váis a necesitar todo el apoyo que os podamos prestar desde los foros de otros Reinos de Taifas.

Adolfo supra ha presentado la cuestión con una claridad meridiana: oídas las razonables quejas de los profesores de Filosofía ante tamaño desmán, quien quiera que sea y tenga mando en plaza decide que los más capacitados para dar la asignatura son los orientadores de los Centros. Y por el morro los convierte en docentes.
Ya en mi Instituto hace años tuve que luchar contra una orientadora que además de no hacer lo poco a lo que la obligaba su trabajo (al fin y al cabo la atención a los alumnos, sea cual sea, se dirime siempre en las aulas y las “medidas orientadoras” se quedan en cínicos paños calientes) competía conmigo por impartir “Psicología”, esgrimiendo que ella era la auténticamente capacitada para tales menesteres, sin importarle lo más mínimo que su condición profesional no estuviese dirigida a la didáctica. La Inspección y la Dirección Provincial se lavaban las manos, en un cómodo “allá se maten ellos…”
A todos nos puede parecer surrealista que se esté negando a los alumnos (habría que escribir “alumnas y alumnos”, como hace repetitivamente el texto del Decreto realizando un notable ejercicio de sexismo literario) la posibilidad de formarse con profundidad y provecho en las diversas áreas del saber que han configurado la cultura occidental y que, al mismo tiempo, aparezca un tipo en el aula para enseñarles a “orientarse a lo largo de la vida”. ¿A “orientarse” hacia qué? La vacuidad, la fatuidad, de ese listado de desprópositos que habéis expuesto más arriba no tiene nombre. No es más que el resumen del temario de una Academia que preparara la oposición de Orientación.

Y todo parece pensado para que al cabo los Pseudo-PsicoPedagogos (Parapsicopedagogos, dice un amigo), gentes de no se sabe qué saber, desprovistos de toda ciencia, aterricen en la actividad docente por la puerta grande.
Y visto lo visto, todas las respuestas a este escarnio parecen malas. Callarse, peligroso. Hablar, fatal. ¡Vaya plan! ¡Qué pedazo de democracia!
Un saludo y un abrazo."